EL DEPORTE NO SÓLO AYUDA A TU CUERPO, TAMBIEN A TU MENTE

por / jueves, 06 octubre 2016 / Publicado enSin categoría

EL DEPORTE NO SÓLO AYUDA A TU CUERPO, TAMBIÉN A TU MENTE

Se tarda 8 minutos en leerlo, merece la pena .

El deporte nos interesa a todos. El deporte sea desde su parte de espectáculo o bien desde su faceta más práctica, es algo que nos afecta a todos. El deporte está tan arraigado a la vida y a lo que hacemos con ella, que aunque no queramos reconocerlo, siempre tendrá algo que ver con nosotros.
Una separación muy común es diferenciar el deporte salud del deporte de alto rendimiento. Dada la evolución de la sociedad, da la impresión de que dicha separación se queda un poco obsoleta, puesto que cada vez mayor número de deportistas que empiezan por “salud y tiempo libre” y terminan siendo unos guerreros del asfalto, buscando, como sus héroes el rendir y el hacerlo lo mejor posible, muchas veces, yendo más allá´del respetable deporte salud.
En numerosas ocasiones hemos oído hablar de los beneficios de la práctica deportiva, siendo por ello la principal recomendación de los médicos para llenar el tiempo , cada vez más escaso, libre. Dichos beneficios van más allá de la salud física, extendiéndose por terrenos psicológicos y sociales.
Es decir que la práctica deportiva realizada bajo cierto control técnico tiene beneficios que van más allá de la salud de nuestro corazón, del control de peso o la tonificación muscular. Son los beneficios silenciosos del deporte, y muchas veces, aún sin darnos cuenta, los que realmente enganchan,ya que a diferencia de lo anterior son a corto plazo, y en la cultura de la inmediatez que habitamos eso es un gran mérito. Beneficios inmediatos(y muchas veces inconscientes) del deporte son, que sin saber cómo ni por qué me siento mucho mejor conmigo mismo. Que de repente tomo mis tareas intelectuales y me cuesta mucho menos trabajo comprender y asimilar… incluso hasta tengo ideas mejores y llegan más rápidamente, me doy cuenta que mis emociones ya no bailan tanto y que de algún modo ya no estoy tan irascible ni irritable . Hasta mi memoria funciona mejor, rindo más en el trabajo, me siento más confiado conmigo mismo y hasta ha aumentado la frecuencia de mis relaciones sexuales, disfrutando y todavía más en ellas .
En contrapartida, noto que me duele menos la cabeza y que ir a trabajar ya no me supone tanto, incluso mi sueño se regula, duermo más y lo que más me importa: descanso mejor.
El correr se ha convertido en el mejor medio catártico para liberar la tensión, y aunque lo que me preocupe no desaparece por el hecho de que yo vaya a correr o tampoco se resuelve, consigo relativizarlo. Y eso me dá tregua, además de fuerza.
Sabemos cuales son los mecanismos por los que al salir a correr mi cuerpo se transforma, pierdo peso, mi ritmo cardiaco se estabiliza, mis músculos se fortalecen … pero ¿ a qué responden los beneficios anteriores, los psicológicos? El mecanismo que gana más peso es la explicación fisiológica basada en la segregación de endorfinas cuando realizamos algún tipo de actividad física, que reducen la sensación de dolor y provan cierto estado de euforia. Pero existe otra variable a tener en cuenta que es la llamada hipótesis de la distracción, o lo que coloquialmente llamamos desconexión: Se refiere a la distracción de eventos estresantes más que a la propia actividad física.
Sin duda los beneficios psicológicos son debidos a una mezcla de todo lo anterior y si se hace bien sabemos que son efectos agudos, duraderos e inmediatos .
El problema viene cuando de una manera inconsciente sobrepasamos la frontera que separa la motivación de la obsesión. La obsesión por los kilómetros, por las marcas, y el disfrute se transforma en la agonia por la consecución de retos que lejos de hacernos disfrutar, nos agobian … y entonces nos obsesionamos con lo que hasta hace poco nos liberaba.
El ser humano, programado para siempre “querer más” corre el riesgo de dejarse lo esencial por el camino. . . Por eso si te descubres a ti mismo, obsesionado con bajar de “X” minutos el kilómetro, con ganar a ese que ves corriendo por el parque que te gana siempre, con correr un mínimo de pruebas al año. . . te propongo, te invito, te sugiero a que vuelvas a la esencia: TUS ZAPATILLAS, EL BARRO, Y TÚ .

Julieta Paris

Psicóloga y antropóloga

www.deportesolympia.com

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